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9月5日 Death Proof, orgía sobre ruedas made in Tarantino“Death Proof”, orgía sobre ruedas made in Tarantino
Siéntense. Pónganse los cinturones. Nos metemos en el coche del macarra Stuntman Mike (Kurt Russell), un enigmático especialista de cine que se dedica a rondar y acechar a unas voluminosas jovencitas con ganas de pasar un buen rato mientras se emborrachan y están de cháchara con sus partenaires. Ajenas a los funestos y depravados planes de Stuntman Mike... ¿Serán capaces de escapar vivas de su acosador? El buga de Quentin Tarantino arranca...
Como si de un tribunal de guerra se tratara, Quentin Tarantino se enfrenta con “Death Proof” a las miradas desconfiadas de la audiencia y de la crítica colocándose a primera vista en una posición tan mortal como la que le espera a las víctimas potenciales de Stuntman Mike. Miradas desconfiadas que reniegan del director a causa de: a) unos referentes cinematográficos anclados en la serie B y Z pura y dura, en la apología de la desvergüenza y lo salvaje frente a la corrección y convención; en resumidas cuentas, en la revisión del subsuelo del cine, el subgénero en el que todo vale. Y b) una visión de su último trabajo como una solución desesperada al fracasado proyecto (comercialmente hablando) que Rodríguez y Tarantino idearon bajo la sugerente estructura de una sesión doble a la antigua usanza bajo el nombre de “Grindhouse”. Los prejuicios resultantes acarrean a la sexta película del director de Tennessee una fama de obra menor, de gamberrada sin pretensiones consentida por los hermanos Weinstein a su hijo predilecto. Incluso un paso atrás en su carrera. Cuán lejos está “Death Proof” de eso.
No hay medias tintas en “Death Proof”. No hay subterfugios que amparen y escondan la sencillez y lo anecdótico de su trama. Ángel Quintana rememora en “Cahiers du Cinema” un principio formal que Tarantino parece haber entendido a la perfección: “El cine debe llevar a cabo un trabajo de depuración de la retórica para conquistar lo esencial, y esta esencialidad sólo puede hallarse desde un trabajo de puesta en escena visceral”1. No es una regla que Tarantino haya empleado para este trabajo, sino que subyace en toda su filmografía anterior. Para conseguir el impacto, la emoción, se requiere un periodo de relajación previo, que contribuya a aumentar la intensidad de los puntos fuertes de la narración. A partir de ese punto de vista, “Death Proof” construye su argumento a partir de dos partículas dramáticas fundamentales, separadas por largos momentos de calma en los que el tiempo se dilata sin motivo aparente. Nos propone entrar a formar parte de la conversación intrascendental de un grupo de mujeres en el interior de un bar de carretera. Hablan y hablan, sin que la conversación parezca dirigirse a ninguna parte. En el fondo, nos dirigimos sin saberlo a la boca del lobo... después de ese considerable rodeo narrativo, en el que demuestra su capacidad habitual para crear diálogos con visos de perdurar, Tarantino (en la piel de Stuntman Mike) golpea duro, directo a donde duele.
Pero para que esto haya sido posible, es necesaria la batuta del cineasta. Si los personajes no transmiten, el público se desentiende. Por esa misma razón, todos los personajes que aparecen conversan y conversan... muestran su forma de ser, y se acercan al público, mientras Tarantino ordena desde la sombra: los diálogos marca de la casa lo atestiguan: en boca de estos personajes, hablar de las virtudes de un legendario coche de película suena tan natural como una crítica musical en boca de un ladrón con exceso verborrea, o como las divagaciones Zen de un par de asesinos con cuentas que saldar. Definen en definitiva su posición en la historia, y en el universo en el que han sido creados. Buscan el respeto y la complicidad de quien los mira.
<<“Death Proof” es una celebración del placer, casi un tratado lúdico sobre el placer del propio Tarantino como cineasta, rodando sin que le importe el qué dirán, transustanciando el error de escritura en elocuente pirotecnia de estilo, olvidándose del peso de su condición de clásico contemporáneo...>>2 Estas palabras de Jordi Costa definen la naturaleza de la cinta. La celebración del placer del director se plasma a su vez en las dos figuras clave de la película, cuyas temerarias acciones reflejan dos formas de abordar el goce, hasta llegar a extremos cercanos al orgasmo. La gratificación sexual que le produce a Stuntman Mike acechar a jovencitas en su coche se enfrenta al frenesí mucho más complejo y prolongado que representa Zöe Bell (como ella misma) subida en la carrocería de un Dodge Challenger de 1970 (el film “Punto límite: cero” (“Vanishing Point”, Richard C. Serafian, 1971) se convierte en un guiño absolutamente recurrente en la segunda mitad de la película). Una desbocada lucha entre sexos, aparatosa y prolongada hasta la extenuación de su protagonista principal, que desemboca en un final apoteósico y brutal, precisamente por su sencillez.
Guiado por Tarantino en su cacería mortal, Kurt Russell se pone al volante de su personaje en una interpretación que, como si de una Gran Premio de Automovilismo se tratara, atraviesa distintas etapas: comenzando por unos inicios enigmáticos, y hasta cierto punto encantador, avanza hasta convertirse en un depredador repugnante y fetichista, para al final, mostrarse en realidad como un patético paleto con todas las de perder en un mundo en el que Zöe Bell se alza como una heroína al más puro estilo de La Novia, aunque con unos métodos y motivaciones completamente distintos. Una Zöe Bell que, por cierto, cualquiera diría que afronta su primer papel como actriz: demuestra un talento y naturalidad frente a las cámaras que ya quisieran muchos de los fijos en el estrellato hollywoodiense.
Comparaciones al margen con su proyecto hermano (“Robert Rodríguez’s Planet Terror”), y ubicándola dentro del grueso de su filmografía, “Death Proof” no supone un paso atrás para Quentin Tarantino, sino un salto adelante con el cual demuestra su oficio para la creación de personajes con carisma y su inabarcable fuente de conocimiento sobre lo filmado a lo largo de la historia, una historia de la que, en cierto sentido, él ya forma parte. Y como tal, lo demuestra. Porque más allá de la ingente cantidad de guiños cinéfilos presentes a lo largo del metraje, “Death Proof” explota también esos referentes que él mismo ha creado, desde los más obvios (el silbido de Elle Driver como tono de llamada), a otros más sutiles (la presencia de la música como un personaje y la cultura pop como marco de las conversaciones). Quentin Tarantino ha alcanzado con esta película un escalón un poco más alto con su prueba de muerte. Ya no necesita demostrar a nadie por qué está en el puesto en que se encuentra en el panorama del cine.
FICHA TÉCNICA
Título original: Quentin Tarantino’s Death Proof Año de producción: 2007 Director: Quentin Tarantino Guión: Quentin Tarantino Productores: Quentin Tarantino, Elizabeth Avellán, Robert Rodríguez Productores ejecutivos: Harvey Weinstein, Bob Weinstein Montaje: Sally Menke Maquillaje: Howard Berger, Dennis Liddiard, Greg Nicotero. Director de fotografía: Quentin Tarantino Reparto: Kurt Russell, Rosario Dawson, Vanesa Ferlito, Jordan Ladd, Rose McGowan, Tracie Thoms, Mary Elizabeth Winstead, Zöe Bell.
Para más información de la película, visita el blog oficial de Death Proof en España: http://www.deathproof.es
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 1: QUINTANA, Ángel: "CAHIERS DU CINEMA" (2007), Año 1, Nº 3, pág. 20
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 2: http://www.elpais.com/articulo/cine/Amor/todo/gas/elpepuculcin/20070831elpepicin_2/Tes
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